viernes, abril 24, 2009

New York Dolls en Lima (O cómo estropear un concierto memorable)


Video de Larr80 en Youtube

Qué poder, qué honestidad. Qué buena banda vimos anoche en el Estadio Nacional. Cinco hijos de puta que aún se vacilan con el punk-rock como cuando eran criaturas. Un esqueleto volador llamado David Johansen, pura camisa roja el maldito, con dos terceras partes de su voz original, pero con toda la maña para salir airoso del trance. Un primera guitarra, Sylvain Sylvain, que es un showman en serio y del que se copió todo ese payaso de C.C. de Ville, el adefesio que ahora tiene reality show y alguna vez tocó en Poison.

Cuarenta minutos de guitarrazos, metralla y saliva. Clásicos absolutos como "Jet boy" y una versión invalorable de "Personality crisis". El adelanto de su nuevo disco, "Cause I sez so", la espectacular "Stranded in the jungle"... todo lo que puede pedir un rocker en serio, en esta ciudad y en un horario decente. Con treinta y muchos años en escena, Johansen vino a dictar cátedra de dominio de escena. Nadie podrá decir que vino a estafar o que se presentó con sus nietos. Nadie. Fue una de las mejores tocadas rock que he visto en Lima.

Pero algo falló. Algo que tiene que ver con el criterio. ¿Cómo explicar que una banda de este tamaño salga ante mil personas, un hueco enorme y vacío detrás del primer grupo y una tribuna separada por rejas en el fondo? ¿Por qué diablos nadie se movía allí adelante? ¿Quiénes eran esos muñecos de cera? ¿Cómo no sentir vergüenza ajena cuando Sylvain se para frente al público y mastica: "¿qué pasa Lima?"?


¿Johansen se habrá sentido como Rupert Pupkin?

New York Dolls no merecía esa falta de respuesta. No una banda con tanta historia y con tanta honestidad para pararse frente al público frío y tratar de animarlo con recursos de barra de fútbol. La razón: los ridículos precios de las entradas. Un fanático de NYD no paga 450 soles, ni ellos cobrarían eso. Pero eran teloneros.

Es lamentable, pero en Lima las entradas más caras son compradas, por lo general, por gente que quiere salir en la noche en el noticiero. Mis respetos por aquellos pocos que sí gozaron en la cancha con NYD y con B-52's.

Otra perla: durante la mitad del concierto las pantallas situadas al lado del escenario pasaban comerciales mientras la banda tocaba. De pronto Timoteo y Kike Suero se metían en el horizonte de vista de la gente que estaba en las tribunas. ¿Qué tipo de organización es esta, amigos de Alive?

Pero hay más: ¿por qué dejar que Los Protones toquen ante un grupito que parecía estar viendo un partido en la vitrina de Saga? ¿Dónde estaba la tan mentada pista de baile psicodélica? Nunca la vi.

En dos meses más toca en Lima Sisters of Mercy o lo que queda de la banda, traídos por Post Under. Los precios para entrar a Vocé son 289 y 360 soles. ¿Qué quieren?, ¿matar a la gallina de una vez?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

punk rock? son punk rock? vamos informate mejor.

leggiere dijo...

Si te parece salsa, respetaré tu opinión.
L.