sábado, noviembre 15, 2008

R.E.M. en Lima - Comieron cuy y arrasaron el Nacional


R.E.M. - Everybody hurts / Subido por miocito02

Acostumbrados como estamos a las malas noticias, esta semana ha sido poco habitual. Rómulo en la cárcel, nos bajan el precio de la gasolina y tuvimos un grupo de conciertos que quedarán en la historia.

Lo que hizo R.E.M. en Lima es impagable. Casi dos horas manteniéndonos al borde de las lágrimas. Geniales en la interpretación, casi perfectos en lo técnico (salvo por el poco volumen incial), generosos en la selección de temas. Más de 30.000 personas se lo agradecemos de corazón.

Stipe no tiene un rasguño en su voz. Y es uno de los mejores showman que ha llegado a esta ciudad. Sin los disfuerzos de ponerse camisetas ni repetir "chicha" o "pisco es perrruano". Pero con naturalidad para acercarse al público y harta imaginación para calentar a la gente con frases colocadas en la pantalla (a ver, a quién no le conmovió, como mínimo el "REM loves Peru").


Stipe con la bandera peruana / Foto de David Belisle

En el concierto estuvieron casi todas las que queríamos escuchar. Varias de ellas, tocadas a la perfección. "What's the frecuency Kenneth" marcó el inicio del derroche. Aunque no es de mis favoritas en la versión de estudio, escucharla en vivo es otra cosa. Pura potencia y velocidad.

La llegada de "Drive" fue apoteósica. Coreada a gritos por la gente (aunque se decía cualquier cosa, ¡pero no importa carajo!) retumbó en cada rincón del Nacional. Abrazos, rostros extáticos, alaridos... un momento para grabarlo en piedra y hacerlo eterno.

Luego vendría un momento maravilloso: Michael pide a la gente que encienda sus celulares, a falta de encendedores, para tocar uno de los mejores temas de la historia: "Electrolite". Escucharla en vivo, de esa manera, con la persona a quien más quieres junto a ti, es demasiado.

El éxtasis continúa con "It's the end of the world as we now it", con el pogo ya armado y los empujones, de los buenos, a la orden. Luego, otro momento para gritar con "Everybody hurts". Y otra remecida con "Imitation of life". Y otra con "Orange crush". Así estuvimos, señores, de un lado para otro, como en una licuadora.

Y el retorno con "Losing my religion" y "Man on the moon" (el mismo cierre de Buenos Aires) electrocutó a los, a esas alturas, aún desconectados. No hay dudas, fue uno de los mejores espectáculos que se han presentado en Lima, un sueño para muchos del cual aún no despiertan. Haber pedido más sería gula.

¿Y EL CUY?
Para quienes se pregunten el porqué del título del post, pues ocurre que horas antes del concierto la banda estuvo en el Señorío de Sulco, a la hora del almuerzo para ser precisos, y armó otro despelote. Pese a la insistencia de algunos pesados que no dejan a la gente comer tranquila, los dos Mike no tuvieron problemas para empujarse sus cuyes chactados, acompañados con chicha de jora. Para qué más.



Michael y la gente linda del Señorío

4 comentarios:

Netomancia dijo...

Es una de mis bandas preferidas. Es un lujo que aún siga tocando, creando y además, visitando países latinoamericanos.
Muy buena crónica amigo leggiere!

leggiere dijo...

Querido Neto! ¿estuvo usted en el concierto de buenos aires? El que se vio aquí fue algo maravilloso.
L.

Emilio dijo...

Creo que es el concierto del año en el Perú. Que buena crónica te felicito, y que buen dato el del Señorío de Sulco. Yo también disfrute mucho Electrolite. Un abrazo...
E.

leggiere dijo...

De acuerdo, el concierto del año en el Perú... por lo menos de los que he podido ver (no estuve en Jesus & Mary Chain ni en Animal Collective). Me olvidé de un detalle: lo bien que tocó Travis.

Un abrazo.

L.