miércoles, julio 13, 2011

Hop Farm Festival - Crónica (Parte 1)

Hop Farm Festival Crowd


Imagina un festival en una granja, en las afueras de un pueblo casi perdido de la mano de Dios. Imagina un festival sin auspiciadores o colaboradores, completamente independiente. Imagina un festival en el que puedes llevar tu propia comida, tumbonas y sillas, y ver los conciertos como quien hace picnic en el parque. Ahora, imagina que en ese festival se presentan cuatro de los artistas que más han influido en la música de las últimas décadas.

¿Imaginaste?, pues bien, ése es el Hop Farm Festival, y en un mismo escenario, el principal, se presentaron Patti Smith, Lou Reed, Iggy Pop y Steven Patrick Morrissey, Mozz para los fans. Habían, además, dos escenarios complementarios, uno con un cartel que cerraba con Manu Chau con La Ventura, y el otro con Guillemots.

Al entrar al festival me recibieron dos inglesas en bikini, echándose protector solar bajo un cielo nublado-limeño y unos 18°C. En el grass frente al escenario principal se veía familias haciendo picnic (con mantelito a cuadros y demás parafernalia típica de comedia romántica), con niños pequeños corriendo y sesentones rockers llenos de tatuajes y vestidos de negro. Al entrar no se veían carteles de ninguna empresa, ninguna corporación, ni grandes marcas, tampoco vigilantes (y sin embargo, no hubo ningún disturbio). Lo que sí había era caños de agua potable para beber gratis. El buen rollismo hecho festival.

A las 12:15 empezó con Mary Coughlan, a quien no conocía y me gustó. Con una formación de tres personas saxo, teclado y contrabajo hizo un repaso de su último disco y de algunos de los que, me enteré después, eran sus clásicos. Su voz, potente, crecía con el acompañamiento, y su performance variaba con la canción, de apasionada a delicada, a casi tímida. Los arreglos también eran precisos, y el jam session final fue una delicia.

Luego siguió Damien Dempsey, un irlandés que fue otra revelación (para mí, porque me enteré que colaboró con gente de la talla de Morrissey, Sinéad O'Connor, y Bob Dylan). Su estilo desenfadado junto con las canciones folk lo conectaron rápidamente con todos, que dejamos de centrarnos en la siguiente pint para escuchar todas sus canciones. Lo único malo es que comprobé que, por más que tenga un nivel adecuado de inglés, soy incapaz de entender a un irlandés cuando habla rápido.

Sobre las 13:00 salieron a escenario los chicos de Brother, que se anunciaban como la banda del futuro y describían su música como "grit-pop". Sin embargo, sus guitarras de rasposas no tienen nada. No era su música lo que los diferenciaba de ser otra banda, sino sus lentes de sol Rya-Ban, el ego desbordante y la autosuficiencia.

Todo lo contrario es Newton Faulkner, de quien me he vuelto verdadera fan. Él, que sin ningún adorno más allá de sus dreads, su sonrisa, su guitarra y un pedal de alta tecnología, se subió al escenario y lo manejó a su antojo. Solito. Sus canciones, mezcla de folk, indie, vocal y surf, mantuvieron a la audiencia de pie, prolongando la sensación de ser un día tranquilo que nos permitía desconectarnos de todo menos de estar allí, en un día de sol y música. El ambiente relajado lo creaba también él con sus bromas e intervenciones. Toda era plácido: canciones felices para un día feliz. Hasta el final que decidió ponerse más rockero y nos prometió que nos iba a poner a saltar, y se lanzó a tocar Teardrop, un cover de Massive Atack. Y al ver que nos había espabilado, pero no lo suficiente, aseguró que a pesar de ser solo un hombre con una guitarra nos iba a hacer gritar. Y lo logró. Cantó un increíble cover de Bohemian Rhapsody. Ma-ra-vi-llo-so.

la calidad del video es mala, pero muestra cómo se vivió el cover. para una mejor calidad pincha aquí


Magazine se presentó en su versión 6.0, según el mismo Howard Devoto y, a pesar de ello no (me) convenció. Puede ser que se haya debido a mi poca familiaridad con su repertorio, pero no logró captar mi interés. No lo sé. Para mí era un post-punk que sabía a pasado. Olvidables.

A las 18:00, el inicio de lo esperado: Patti Smith. Presentó un set acústico que incluía violín y arpa con el que recorrió varios de sus clásicos, intercalándolos con mensajes políticos como "be proud, and most of all - be free" y lo maravilloso que le parecía que se hayan tomado las calles en todo el mundo -sin importar cuál sea el resultado, “we’re letting governments and corporations know we exist!”. Había algo shamánico en ella, una energía que no se notaba sólo por estas afirmaciones, sino que se traslucía desde sus jeans y su camiseta sencilla, que se intuía entre su cabello enmarañado. Algo felino. Algo distinto. Nunca había escuchado My Blake Road así, ni un Pissing in a River tan majestuoso o un Because de Night que me hizo corroborar que sólo basta su voz para llenar todo de magia. Sí, hay algo shamánico en ella. Su interpretación de Gloria, al final, terminó por ponerme la piel de gallina junto con la de todos que la gritamos cantamos a todo pulmón.



Menos aceptada fue la presentación de Lou Reed. Muchos de los asistentes consideraron una afrenta el que casi no tocara sus temas más conocidos. Le gritaban que toque algo que todos puedan cantar o murmuraban entre sí. Ni las versiones jazzeadas de sus canciones no tuvieron acogida, ni su versión de Mother de John Lennon. OK, la música no es sólo canciones bonitas o divertidas o pegajosas, sino también un desafío, explorar los límites, pero los conciertos suelen ser por y para el público. Y éste estaba insatisfecho. Es cierto que la versión rabiosa de Who Loves The Sun fue interesante y su sensual Femme Fatale estuvo genial, el día se prestaba para tocar la ausente Perfect Day.

En cambio como una corriente eléctrica llegó Iggy and The Stooges. Con el torso descubierto y unos pantalones de cuero ajustadísimos volvió loco al público. El pogo empezó con la primera canción Raw Power, pero el equipo de seguridad se volvió loco cuando Iggy pidió que suban voluntarios al escenario a bailar y la multitud se avalanzó hacia él (de estar en la décima fila, pasé a la quinta, eso sí, casi fui aplastada).
Doce suertudos lograron subir y bailar al lado de Iggy que no se cansaba de saltar, correr, contorsionarse. No lo creía, estaba tan cerca mientras gritaba Search and Destroy y yo trataba de mantenerme con vida en un pogo intenso y demoledor. Después de Lust For Life y No Fun estábamos exhaustos, y el equipo del festival repartía vasos de agua para poder aguantar. Pero Iggy no, agitaba el cabello, sonreía, encantaba y parecía más joven que cualquiera. El concierto terminó con Wanna Be Your Dog y después de este set todos se lo gritábamos: Iggy, I wanna be your dog.

Luego el silencio, y la espera, poco más de 45 minutos mientras técnicos sacaban y ponían equipos —las cosas de Mozz— pensé, y los nervios, y las expectativas. Y esperanzas. Cualquier persona que me conoce más o menos bien sabe que amo a Morrissey, Cualquier persona que me conoce un poco más se sabe que él es mi tercer amor, que me había jurado verlo alguna vez en concierto, que si estaba en ese festival y si recorrí las tres horas en tren que toma llegar a Kent donde se ubica el festival) era por él. Sólo por él. Y yo ahí, paradita, tratando de no perder mi privilegiado sitio en la quinta fila, odiando a todos los ingleses por ser tan altos, empinándome y maldiciendo la poca leche que bebí en mi vida. Paradita, esperando.

2 comentarios:

A-men dijo...

Y qué pasó con Morrissey??? quedé pendiente..buena descripción del festival, me sentí cerca.

ataraxia dijo...

ya está la de mozz, merecía una crónica solito.
disculpa la demora.