martes, julio 19, 2011

Hop Farm Festival - Crónica (Parte 2)



"And if you ever need self-validation 
just meet me in the alley by the railway station 
it's all over my face" 

Ya había oscurecido cuando se encendieron las pantallas laterales del escenario y una filmación antigua nos mostraba a un hombre diciendo "Children, fifteen minutes to class". En esos quince minutos de espera, en esos enormes quince minutos que me nos separaban de él, las pantallas solo proyectaron videoclips de canciones. Eran canciones desconocidas para mí, canciones en italiano, canciones en inglés, canciones en las que puedes reconocer a Mozz o, al menos, intuirlo. Algo en las letras, algo en la inocencia, algo en la música. Canciones de artistas que no recordaba, que no conocía, hasta los New York Dolls, Sparks y, entre las canciones, una entrevista a Lou Reed. Sí, definitivamente ellos fueron su escuela y ahora nos preparan para la lección que aguarda: él.

Después, el silencio. La oscuridad. De la nada un juego de luces y en medio apareció ‘the light that never goes out’, está de pie, en el escenario, en frente mío. Pellizcos en el antebrazo. Créelo, es él, él en camisa blanca y pantalón oscuro. Él y ese aire aún tímido. Él y su inconfundible peinado. Él y sus ojos claros. Cerca tuyo, muy cerca tuyo: Morrissey. Y como para sentar las bases de la noche, como para contradecir a todos los que lo llaman ególatra, “How do you follow Iggy and the Stooges?” pregunta. Y es cierto, después de escuchar en vivo casi todo el Raw Power el público no se iba, no nos íbamos a conformar así no más, pero el mejor de Manchester (lo siento, Ian Curtis) no es uno más. Nunca. "Now my pretty face is going to hell" se responde, en homenaje a Iggy. Pero eso no fue un infierno, para nada, fue paraíso puro, gloria bendita.

Y arrancó con I Want The One I Can't Have y la multitud aulló sorprendida. Nunca me había considerado histérica excepto algunos pocos días de cada mes, pero cuando lo vi no pude contener el chillido en la garganta, y grité como una fan adolescente más.

Pero la sorpresa y la alegría fue mayor cuando sonaron los acordes de You're the one for me y todos –o sea, todos– le gritábamos a un, ahora, regordete Mozz: you're the one for me. Nos estaba comprando a punta de canciones, de miradas, ojos, movimientos. Ya no da brincos sobre el escenario con un ramo de flores, pero sí lo recorre con un aire de estrella de cine. Tal vez su último homenaje a su amado James Dean.


Para cuando sonó You Have Killed Me, lo había logrado. Estaba muerta (por él). ¿Qué más decir? Se robó el show, el día, el festival. Todo y por completo. El público se veía feliz, él estaba radiante, y yo no esperé escuchar tantas canciones de The Smiths y no esperé su agilidad en el escenario, su seductora timidez, su voz retumbándome en el pecho. De ahí siguieron Shoplifters Of The World Unite, Ouija Board, The Kid's A Looker, una de las últimas canciones que Mozz estrenó en las sesiones de la BBC. Todo intercalado con esa actitud tan suya, entre desafiante y comprometida. Gritó que si la gente no quería o no estaba de acuerdo con el Gobierno o la Realeza, entonces debe "throw it out, get rid of it". Un llamado genuino de protesta como el de Patti Smith.

En el momento que pensé que ya no podía más suena There Is A Light That Never Goes Out y algo me estalla en el pecho. Esos días que pasé tumbada en cama, mirando el techo y dejando que el tiempo pase escuchando esa canción, o las veces que me subí a un coche un viernes por la noche con mi The Queen Is Dead en el bolso para ponerlo inmediatamente y cantar "Take me out tonight where there's music and there's people and they're young and alive". Todos esos años y al fin Morrissey la canta y yo estoy al frente. Todos esos años y al fin Morrissey la canta, para mí.

Después de todos esos grandes éxitos, después de que habíamos olvidado la gran actuación que le precedió empieza a cantar Everyday Is Like Sunday como para mantener el suspiro anterior. Aprovecho que los demás se relajan y me instalo en tercera fila. Qué cerca estás. Lanzo otro chillido adolescente junto cuando empieza a cantar otra de sus nuevas canciones Action Is My Middle Name y yo pensaba que sí que "I can't waste time any more. Everybody has a date with an undertaker, a date that they cannot break" y planeaba formas de subirme al escenario y arrancarle un pedazo de camisa. Y en eso se fue del escenario para volver con otra, azul marino y cantar Meat Is Murder.

"This is the most civilised and most pleasant music festival in England, so for God’s sake do whatever it takes to enjoy yourself". No es necesario hacer nada si lo tenemos a él. A él y a sus canciones. Ya no importa que sean las de los inicios de su carrera en solitario, con The Smiths, o las últimas (que crecen cada vez que las escucho). Es el y canciones que pueden prescindir de ser catalogadas en épocas. Todas son fantásticas, "bombastic" escuché por ahí. Tan fantásticas como el cover que hizo de Lou Reed, Satellite of Love, en el que se permitió un pequeño cambio en la letra "I can't stand George Alagiah" y sí, sabemos que no soportas a ciertos narradores de noticias y carnívoros. "God bless Lou", dijo como homenaje final a alguien que fue uno de sus ídolos y ahora tocó antes que él.


Mientras cantaba I'm Throwing My Arms Around Paris yo me preguntaba qué había pasado con aquello de las cancelaciones anteriores, su rumoreada mala salud, los conciertos a media hasta. En ningún momento apareció ese fantasma. Puro movimiento sobre el escenario o tal vez sentirse bien. Y su voz impecable. A ello le siguió Speedway y Alma Matters. Fue cuando estaba cantando Irish Blood, English Heart que me percaté que no sólo estaba escuchando a Mozz en concierto, sino que lo estaba viendo en su amada (y a veces odiada) Inglaterra, en lo más cercano que ha dado este año a un concierto de verano en Londres. Concierto que probablemente no tenga porque sigue aún sin contrato discográfico, pero es muy Morrissey estar en el mejor momento justo cuando se afronta adversidades. Con esta canción y This Charming Man aumentó la energía tanto suya como de la multitud que ya no podíamos parar de saltar aún más cuando se acercó a los bordes del escenario y ya nos alistábamos a arrancarle un pedazo de camisa. Y sí, él es la definición en persona de un hombre encantador.

Finalmente, First Of The Gang To Die y en medio de un estruendo, su desaparición. No te vayas aún, por favor. La pena de pensar que era el final, que se acabó, que adiós. Pero, no. Volvió para dejar la noche donde la había iniciado: The Smiths. La canción: Panic. "Hang the DJ" gritábamos y a grabar todo en las retinas, en los tímpanos. A cifrar y recordar para que se entere el mundo. Se fue diciendo "I love you all!". Y yo me quedé musitando bajito: y todos te amamos, pero yo un poquito más que todos.

3 comentarios:

no decir dijo...

Me hiciste llorar :)

Maladjusted dijo...

Sabes que te odio un poco, verdad? Sobre todo cuando leí la parte de Alma Matters.

Yo necesito ver un concierto de Él antes de irme a mi cita con el undertaker.

Sigh, es verdad, pretty girls make graves!

ataraxia dijo...

lloremos juntas, linda.

no me odies, tú.
oh, really?