jueves, enero 21, 2010

Perspectiva en solitario


Robert Trujillo, foto de RPP

Odio La Música recibe su segunda colaboración sobre el concierto de Metallica, el martes 19 de enero del 2010 en San Marcos. Nadando contra la corriente, nuestro cronista invitado dice por qué no le satisfizo lo que vio. Dos puntos a considerar: 1. Él sí es un metalero. 2. A diferencia de mi, que soy hincha, él es (o fue, por lo menos alguna vez) fanático de Metallica.

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Por Luis Davelouis

La primera noticia que tuve de la existencia de Metallica fue chocante como su nombre. Su bajista, Cliff Burton, había muerto hacía algunas semanas luego de que el bus en el que realizaban la segunda manga de una gira por Europa se volcara y le cayera encima. Era 1986, yo tenía 13 años y jamás había escuchado una sola nota de aquella banda cuyo nombre me sonaba a un castellano mal escrito. Desde entonces, y hasta 1996 (año en que apareció Load y en más ya no valdría la pena comprar un disco entero de la que llegó a ser mi banda favorita), nunca más dejaría de escucharla.

El reportaje de la revista alemana de heavy metal que daba cuenta del trágico incidente, titulaba la nota con una cita a James Hetfield: "Don't worry about us, Metallica is strong". Y 26 años y dos bajistas después, podría decirse que hablaban en serio. Hasta la noche del martes 19. Al fin los vería tocar en mi ciudad natal, en mi casa. Mi entusiasmo -comprensible, urgente-- era incontrolable, incontrovertible, infinito y (pensaba) legítimo e inquebrantable porque además de que mis acompañantes eran lo máximo, la vista del estadio, del escenario y de la gente eran espectaculares e invitaban a imaginar EL POGO DEFINITIVO, la mamá de todas la reventadas, la catarsis máxima.


Fade to black en Lima, subida por Arnitold13

Para cuando empezó a tocar la banda invitada Necropsia, yo ya estaba en toda la onda metalera de mis años adolecentes (ahora adolezco de otras cosas, pero en fin...). Ya no importaba que hubiera tenido que rodear la universidad en taxi para luego esperar horas en la puerta de la avenida Venezuela para entrar ni que el estadio de San Marcos estuviera lejísimos de la mencionada puerta. Ya no importaba que la cerveza fuera Brahma y estuviera tibia ni que los organizadores hubieran decidido cerrar el caño a las 8:30pm a pedido de la banda principal y tampoco importaba que los chorizos Braedt estuvieran fríos y crudos (sé que eso no le molestó a todos). Ya no importaba que la música de fondo y de espera hubiera oscilado entre unos buenos fierros viejos de Iron Maiden y algunos grititos del lamentable Axel Rose... Metallica saldría a tocar en cualquier momento y se desataría el infierno para los 50.000 acólitos que esperábamos arder (y quemar) frenética y ferozmente. Y ya no importaría nada. Al menos por las dos y media horas siguientes. Con suerte.

Un concierto debe poder capturarte, transportarte, raptarte, secuestrarte. Para eso, más allá de la puesta en escena, la expectativa y el volumen y la calidad del sonido (muy importantes también) debe haber dos ingredientes absolutamente indispensables sin los cuales la diferencia entre convertir una guitarra en un desfibrilador frente a una o 100.000 almas y pasar la mercadería en un escáner de la caja registradora de cualquier supermercado, prácticamente desaparece: PASIÓN y ENTUSIASMO; espontáneos y genuinos. El concierto de Soda (banda de la que jamás fui un fanático) me mantuvo en estado catatónico --sin mover un dedo ni decir una palabra en ningún momento-- de principio a fin. Delante de mí había un idiota que se sabía la letra de todas las canciones, saltaba y gimoteaba al borde del llanto y del (en apariencia al menos) éxtasis religioso y gritaba junto a su novia: “¡Cerati, sos lo máximo!”. ¿Por eso lo disfrutó más que yo? Lo dudo mucho. O como Peter Gabriel: sin aspavientos, con grandes pausas y limitaciones serias en la puesta en escena así como kilos y años de más, me partió el alma en dos y me sacó del planeta sin ayuda de químicos ni sustancias psicoactivas de ninguna especie. El éxtasis. Muy paja.


Hetfield frente a Lima, foto del facebook de Metallica

Pero hablamos de Metallica, son huevadas. Y hablar de ellos y en el mismo texto poner a Soda o a Peter Gabriel puede parecer una cojudez. ¿Y Megadeth? La banda de Mustaine, en una palabra, fue BRUTAL. Todo lo que esperaba y más, mucho más. Mi hijo (de 13 años entonces) y yo, pateamos, saltamos, empujamos, gritamos, tocamos air guitar y nos reventamos las gargantas como nunca antes. Fue su primer pogo, fue mi primer (y espero que el único) enternecimiento en medio de un mar de sudores ajenos y apestosos. Megadeth se llevó los oídos, las voces y las cabezas en medio de un pogo permanente, desgraciado, alucinante. Ahora Metallica se llevaría hasta las almas. O eso esperábamos. Mustaine la vive, sigue furioso y detestando al mundo y eso se nota en su música y sus interpretaciones. Hasta en la forma algo nerd que tiene de sostener la guitarra.

Metallica (puta madre, METALLICA!!!), una banda que te arrancará la cabeza con todo y espina dorsal incluida y que aplastará tu cavidad torácica a punta de riffs, golpes y rugidos. Y no hablamos de una opción si no de una garantía pues sucederá lo quieras o no, te guste o no, lo esperes o no, sepas a lo que vas o no. La masacre sensorial --arder en la música-- es inevitable, irresistible. La indiferencia es imposible. Contagiarse de la fuerza, de la ira, del poder (de eso se trata el metal) es mandatorio, imperativo, inclaudicable. No tienes que creerles porque igual te patearán en la cara, no tienen que gustarte porque igual te aplastarán el cráneo. Además, ¿cómo carajo no le vas a creer a Metallica? Es Metallica huevón, ¡¡¡son huevadas!!! Sin embargo, el martes, no les creí y eso es lo que me sorprendió: que pude tranquilamente no creerles.

La primera canción me devastó como (pienso) hizo estallar los corazones y gargantas de todos los presentes: Creeping Death fue un regalo. El único de la noche. Para la segunda canción, el ánimo se cayó 20 peldaños y de ahí en más, todo fue plano. La música perdió textura y relieve y las intervenciones en castellano de Hetfield (“¡Lima la rompe!” o “¡Vamos a pasar mostro!”); incluso sus rugidos (que ya no son tales desde el álbum negro) a media interpretación estaban, para mí, muy lejos de aquella señal de entrega y fervor hacia el público que escogió (sí, escogió creer) percibir la mayoría. Cada grito, cada gesto, cada movimiento, eran innegablemente partes de una puesta en escena, de un guión. Impecable, es cierto, pero un guión al fin. Y el asunto con los guiones, es que rara vez son auténticos, genuinos u originales. El ensayo y la prolijidad excesivas pueden matar la espontaneidad y convertir la actuación en vivo es una réplica de un disco grabado dentro de la asepsia de un estudio… (toma 18, canta otra vez, ponle más intensión). Metallica sonaba como una extraordinaria banda tributo a Metallica, interpretando los temas con tal grado de fidelidad que incluso repetían exactamente los mismos errores que uno percibe en sus conciertos más conocidos. Metallica en Lima versionando a Metallica en el Binge and Purge de San Diego, o en Nuevo México en 1988/89. De locos, la verdad. Fade to black, One, Harvester of Sorrow, Battery y Blackened fueron, para mí, los casos más flagrantes.


Fade to black, tocada en México en 1993

Incluso cuando Hetfield bajó al llano a saludar a sus más fieles seguidores, custodiado por los guardaespaldas de turno. Todo parte de un elaborado guión, cuando la gracia de un concierto radica también en esa dosis de impredictibilidad que presienten permanentemente tanto el ejecutante como "los ejecutados" (que no lo fuimos). Metallica sonó como siempre pero me aburrió como nunca. Al punto en que llegó un momento en que las frases sueltas de su vocalista me parecían esfuerzos dirigidos a esconder su hastío, su hartazgo, su cansancio, una suerte de soborno para que el público se comprara toda la vaca y no sólo el vaso de leche, para que se aturdiera con el gesto pensado, programado, calculado, medido y se olvidara de que algunas canciones volaban una tras otra.

“¡Ya fuckin’ vámonos!” Debe haber pensado en realidad. ¡Y es el concierto que abre la gira! Pero podría ser comprensible. Después de todo, son 26 años de venir tocando Seek and Destroy, 24 de Fade to Black, 23 de Master of Puppets, 21 de Harvester of Sorrow y 18 de Enter Sandman. Esta última canción sonó tan rápido que parecía que la banda estaba desesperada porque se acabara. Como si se tratara de apurara el trámite porque es, afrontémoslo, una obligada. Yo pensé "la deben odiar", mientras el estadio se venía abajo y yo me preguntaba "¿por qué?".

"Será tal vez un tema de búsqueda, de confirmación, de credulidad, de querer creer, de haberse creado expectativas tan altas y convicciones tan fuertes que no pueden ser abolidas por los hechos fríos;… esperanzas e ilusiones tan extravagantemente elevados que son impermeables e inmunes a la realidad; que existen más allá de ella, como creer en Dios". Si pude pensar en todo esto, es que pude ser indiferente.


Enter sandman, por ConciertosPerú en Youtube

Cuando alguien hace algo que le gusta se nota. Y por momentos parecía que cada uno de los Metallica tenía que recordarse a sí mimos cada cierto tiempo que “esto me da de comer, esto me da de comer, esto me da de comer”. No percibía su disfrute propio, egoísta y particular, aquél que siente el intérprete por la pieza y el mar de endorfinas e histeria colectiva que su interpretación genera a sus propios pies. La clase de emoción que incluso una canción tocada por diez millonésima vez, puede producir en el cansado intérprete más allá de las canciones (para él) desgastadas. Me odié por pensar esto a la mitad de Fuel (canción que no soporto): “después de todo, ellos se fueron hasta el congreso de EE.UU. para detener a Napster y a quienes lo utilizaban”. Desgraciadamente, la situación y la idea son consistentes. Metallica junto a Iron Maiden, eran mis bandas favoritas. Hacía mucho que no las visitaba, pero todavía les creía. El martes dejé de creerle a Metallica porque me fue imposible seguir viendo sin mirar. O seguir oyendo sin escuchar, como prefieran. A diferencia de Mustaine, ya no les queda fuego en las entrañas, se han aburguesado (o eso parece). Por eso, tal vez, los sofisticados artificios pirotécnicos: imaginen a Kiss sin fuego, sin grúas y sin pintura, ¿qué les queda?

Pienso que quienes disfrutaron el concierto como ninguno antes se lo tienen merecido y sí, fue un súper evento, de los mejores que se han producido en el Perú. ¿Estuvo bueno? Sin duda. Pero estuvo lejos de satisfacer mis expectativas. Definitivamente, no fue el concierto que yo fui a ver. Transcurrido el concierto, ya en la calle, unos patas que vendían las últimas camisetas de Metallica, escuchaban For Whom the Bells Toll del Ride the Lightning en su auto a todo lo que daba el cacharro: “¡Qué de puta madre es esa canción!”, pensé.

Lee también:

* Cabalgando hacia los cuatro jinetes (Alejandra Costa)
* Demolidos por Metallica (Leggiere)

12 comentarios:

juan pablo dijo...

siempre es bueno escuchar otras opiniones sobre todo cuando se oponen totalmente a las tuyas, pnse encontrar justificaciones reales de por qué a alguien no le gustó el concierto pero la gran mayoría no m parecen validas, no se cual sea la profesion de Davelouis pero asumo que es psicologo para dar tales observaciones, a ami no m parecio para nada fingido, m parece de l ptm q un grupo se tome el trabajo d preguntar q frases o como se hable en determinado pais, esta mal caerle bien al publico?, x ser una banda d metal tiene q ser un HDP arrogante? no se facil cuando tnia 19 años pensaria q esa es la esencia d un grupo asi, ahora q tengo 30 NO. Si a Metallica le hubiera aburriria tocar todos sus exitos pasados, no lo hubieran hecho, y hubieran tocado todos los nuevos, simplemento ellos quisieron tocarlos y lo hicieron, ES DEMASIADA BANDA para hacer lo que kieran, mas prueba d eso para mi no hay.

Anónimo dijo...

Como fui uno de los pocos marcianos que fue de "turista" al concierto creo que debo manifestar mi opinion.

En que zona estuviste? Porque eso adelante era una guerra. Imposible ser indiferente ante tal avalancha de sonidos. Muy buen show.

Anónimo dijo...

Dos cosas:
1. Aún cuando es cierto que, por partes, el concierto se cayó (porque la gente que no se sabía las canciones del Death Magnetic se calló, se quedó paralizada y apenas y movían la cabeza),y más allá de la expectativa, el concierto fue genial. Tocaron algunas que no suelen tocar, para sorpresa -sí, sorpresa. Y regalo, además- de los asistentes. Todos, o al menos todos menos el que escribe en este blog, vibraron, gritaron, saltaron y, por qué no decirlo, hasta lloraron con Metallica. Fue espectacular. Se respeta el comentario, pero no se comparte. En absoluto. Parece proveniente de algún tipo que, en esta onda de "yo-le-doy-la-contra-a-todo-porque-así-parezco-bacán", escupe a diestra y siniestra. Algo así como Beto Ortiz, quien seguro es el "wanna be", el pajazo de todas la noches del dueño del blog.
2. Es cierto lo que dicen algunos: no todos deberían tener blog. Al menos hay que saber redactar. Como dices con lo del concierto, hay dos elementos que hacen que uno siga leyendo un texto: uno, la redacción; dos, el estilo. Y, en este caso, ni lo uno ni lo otro: pésima redacción, como de estudiante de periodismo de la Católica. Y peor aún el estilo. Yo, la verdad, he leído el texto porque el tema era Metallica. "Ya que chú, ya estoy leyendo esta basura. Habrá que terminarla", pensé mientras leía.
Saludos

Anónimo dijo...

Por qué se asan tanto...la gente es libre de opinar lo que quiera, así sea del ""gran"" grupo Metallica. Me parece genial que seamos así de exigentes como consumidores de música. O sea, por que ahora vienen los grandes grupos, de esos que ni en sueños se imaginaron ver tocar en Lima ¿ahora tenemos q agradecerles y besarles los pies sólo x venir? Por favor...si queremos ser una "gran" capital de la música, y que los "grandes y legendarios" grupos toquen en Lima, seamos capaces de exigir al máximo y aceptar las opiniones de todos...¿O sea, xq a metállica le da la gana de tocar "a medias", yo me tengo q quedar callada y no exigir más? Na que ver. Si tocaron bien GENIAL, SE les RECONOCE, y así fue, ha sido un súper show. Pero es obvio que los metallicos no son moneda de oro para gustarles a todos... Si no le gustó a algunos pues tienen derecho de decirlo...la web es libre señores...

Davelouis, interesante crónica. Me da gusto que exista gente que no le revienta cuetes a cualquiera si no se lo merecen al cien por ciento. Y a quien le moleste este post pues que haga su blog y defienda a su grupo favorito.

Eso sí Davelouis...Axel es lo máximo para mí. Puedes rajar de él tanto como yo puedo alabarlo. ¿Ven? Todos somos libres de opinar lo que querramos...esto es un blog, la nota es una crónica.... Si no saben lo que eso significa no se atrevan siquiera a calificar la forma de escribir de los estudiantes de periodismo de la Católica. UNO: No escriben mal...DOS: tú que sabes de periodismo... TRES: Has tu blog y opina lo que quieras sin desmerecer a nadie.

Marco Aurelio Denegri dijo...

bueno, si fuiste a SODA STEREO ya nos dijiste que tan "metalero" eres... no pues papalindo...te descalificaste solo... ¿qué tan válida puede ser tu opinión "radical" y "sincera" si das muestra de ser un blandengue que termina yendo a Soda Stereo?
¿a Pet Shop Boys fuíste?, no me sorpendería...

Claro, tienes todo el derecho de ser absolutamente amplio y promiscuo en tus gustos musicales, total la música es música sea como sea... pero creo que un chibolo de 14 años que ha escuchado Frantic-tic-tic-tic tiene todo el absoluto mismo derecho que tú de emocionarse a su manera en este show de Metallica, igual que la hembrita que fue de sapa o el caurentón que ya no poguea porque se le disloca una vértebra del cuello.

En fin...lo tuyo es una opinión de las tantas pero la inconsistencia flota en el ambiente. Es cierto...Hetfield y cía no son los mismos...el tiempo pasa y es implacable...mírate a ti que terminas comentando a Soda Stereo...

Pero te doy una buena noticia: ya inventan la makina del tiempo para ke los veas en 1983.

sigue esperando nomás, causa

Anónimo dijo...

Parece que el amigo Davelouis se tomó en serio eso de "Odio la Música".
Pd. Mr. Davelouis: vio la linda paradoja? Hay una señorita que te defiende a ti y a Axl Rose a la vez. Genial.

saltamontess dijo...

Aunque sea difícil de creer que no hayas podido contagiarte de la emoción de Metallica, tu opinión es tan válida como la de Alejandra y la del propio Leggiere.
M.
Por cierto, esta idea de las colaboraciones tras un conciertazo es GENIAL. Que se repita por favor!!!

leggiere dijo...

Este es un comentario que, por error, borré. Lo publico:

Anónimo:
YO ESTUVE RESGUARDANDO A METALLICA EL LUNES Y MARTES Y ME PARECIERON COMO PERSONAS MUY SENCILLAS Y CORDIALES,Q SU MUSICA ES LA MEJOR NO LO SE, QUIZAS SI, QUIZAS NO, ES DE ACUERDO A LOS GUSTOS DE LA GENTE PERO LO Q SI PUEDO COMENTAR ES Q VIVI UNA DE MIS MEJORES EXPERIANCIAS COMO RESGUARDO PERSONAL CON ESTE GRUPO,MUY EDUCADOS, MUY PROFESIONALES Y SIN POSES DE ESTRELLAS,SUERTE LA DE 5 PERUANOS Q ESTUVIMOS CONVERSANDO Y DEPARTIENDO DOS DIAS INOLVIDABLES CON ESTE GRUPO.ELLOS SE FUERON DEJANDO COMENTARIOS DE AGRADECIMIENTO X EL PROFESIONALISMO DEMOSTRADO EN ESOS DOS DIAS,SOLO ASI SE HACE UN VERDADERO PAIS,HACIENDO BIEN LAS COSAS,Y DEJANDO BIEN EN ALTO EL NOMBRE DE NUESTRO PERU.

El IndieGena dijo...

una pregunta solo por curiosidad....
¿es el Davelois ke escribe en Dia 1?

leggiere dijo...

Sí, es el mismo.

Anónimo dijo...

El mismo que viste y calza, @indígena

Moisés dijo...

No se por qué el comentario que hice hace tiempo de este artículo, fue borrado o no fue publicado. Comenté que lo más gracioso de todo es que yo fui al concierto con el que escribe este artículo, pero habiendo estado todo el concierto al lado de este amigo, no comparto sus opiniones. Quizás porque no tuve la suerte de estar antes en un concierto de ellos o porque no soy tan exigente como él lo es con la música.

Para mí hasta ahora es el mejor concierto al que haya podido ir en toda mi vida. Y eso que con la oleada de conciertos he podido ir a varios, pero ningún concierto puede aún igualar esa adrenalina que tuve en el concierto de Metallica.